“Voy a obedecer lo que me diga el obispo, pero a mi conciencia no la voy a desobedecer”: Solalinde

Foto: Amnistía Internacional

Alejandro Solalinde uno de los sacerdotes que por muchos años ha estado detrás de las acciones que ayudan a los migrantes durente su duro paso por nuestro país hacia Estado Unidos, apreciado por mucha gente, no sólo por su labor, sino por su caracter, ha anunciado que dejará la coordinación del albergue Hermanos en el Camino, de Ciudad Ixtepec, Oaxaca.

En entrevista publicada por La Jornada el Padre Solalinde ha dicho que fue por petición del obispo de la diócesis de Santo Domingo Tehuantepec, Óscar Campos Contreras que deja el cargo pero con mucho dolor pues sabe bien que su labor es más importante en su tarea actual y no sólo dando misas, pues lo mandan a una parroquia.

“Terminar con protagonismos” ese es el argumento que le ha dado el obispo en la orden de su renuncia para el mes de noviembre.

-El clero ha sido tremendo para apabullar a los laicos, y no a los que dicen ‘sí, señor obispo’ y le besan la mano, sino a los que han crecido por la defensa de los pobres y defienden la justicia.

–Si le piden que deje su trabajo, ¿lo va a hacer?

–Sí, le voy a dejar el albergue a quien él me diga ante notario público, pero lo que no voy a hacer es meterme a una parroquia para que me absorba todo mi tiempo. Digan lo que digan, esa no es hoy una instancia de evangelización, sino de aspectos burocráticos, de oficina.  La gente está en la calle, y en las misas hay muy poca gente. Voy a obedecer lo que me diga el obispo, pero a mi conciencia no la voy a desobedecer. Me tendrá que disculpar, pero no puedo abandonar a los pobres. Voy a seguir mi trabajo pastoral, aunque no sé dónde.

Prefiero ser laico que ser parte de la burocracia; ya no me satisface el culto pagado. Seguiré dedicándome de tiempo completo a esta misión. Me parece curioso que esto venga desde el interior de la propia Iglesia; quizá lo que quiere el obispo es meterme a su estructura porque soy un mal ejemplo para los sacerdotes.

–¿Tiene miedo?

–No tengo miedo; tengo un dolor muy grande, porque puedo luchar contra los cárteles, contra Los Zetas, contra los funcionarios públicos, pero no puedo luchar contra mi Iglesia. Me gustaría mucho que el obispo entendiera que la Iglesia está hecha de estructura y carisma: la estructura es la parte que organiza y da estabilidad, y el carisma es la vida, y va de abajo hacia arriba, y no puede ser que desde la estructura se mate la vida.

La iglesia tiene sus reglas aunque suena paradójico que sea el argumento de “los protagonismos” suficiente para retirar ya no digamos un sacerdote, sino una persona comprometida con una causa para muchos importantísima como la situación de los migrantes cuando personajes como Norberto Rivera por mucho tiempo ha tratado de llamar la atención de los medios dando declaraciones a medios de la vida política del país, o tiene acusaciones hacia muchos de sus integrantes sobre abusos.

El siguiente sacerdote removido será Raúl Vera conocido por su labor de apoyo a los mineros de Coahuila y sus denuncias por las malas condiciones de estos?

En una época donde las voces que se levantan en contra de situaciones y personas injustas, parecen valer más las reglas del clero que el valor y buenas acciones de la gente.

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