Los “cambios” en el sexenio de EPN

Cuando alguien te ofrece un cambio, siempre esperas que sea para bien aunque no necesariamente siempre ocurra pero cuando “cambias” sabiendo de antemano que todo seguirá igual, quiere decir que tu definición de lo absurdo requiere una revisión profunda, eso es lo que ocurre con el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Si bien es normal que al iniciar una nueva administración muchas cosas cambien, desde la imagen institucional hasta la existencia de algunas dependencias, casi siempre y recalco el caaasi, hay modificaciones en su funcionamiento por lo menos en la parte más superficial de su estructura pero en tres años lo único que hemos visto en el sexenio peñista, son cambios de nombres,como si llamar las cosas por otro nombre solucionara o reestructurara una organización, sí demasiado superfluo…

Pero no sólo eso, su sexenio ha sido calificado de ineficiente, incompetente, absurdo, y muchos más adjetivos derivados de error tras error, errores de todo tamaño pero casi todos del mismo tamaño de impacto ante la población, tanto del mismo Peña como de las personas que lo rodean, sí sus secretarios y asesores que parecen odiarlo y actuar para ridiculizarlo más…¡sí más! Pero lo único que se le ocurrió fue hacer una especia de juego de las sillas, en el que rotar los puestos entre las mismas personas solucionara la avalancha que se vislumbra para el cierre de su mandato.

No hay una lógica en sus designaciones, que si bien era algo esperado el cambio dentro del gabinete, éste se antojaba con movimientos radicales, nuevos nombres y rostros dirigiendo las diferentes secretarías, pero no, prácticamente otorgaron poder a hijos de ex presidentes priistas y a quienes no dieron resultados en una secretaría los pasaron a otra; solución simplista y sin sentido.

Aclaremos algo señor Peña Nieto:

  • No mencionar el número de ejecutados, no disminuye la cifra de muertos a causa de la violencia.
  • Cambiar el nombre a las secretarías, no las hace diferentes.
  • El mal desempeño de Robles en Sedesol no debería ser premiado.
  • Hacerse el chistoso en Twitter no lo hace simpático como Obama.
  • Si Emilio Chuayffet no pudo convencer al mundo sobre los “beneficios” de su reforma educativa, nadie lo hará…¡NADIE
  • ¡Hacienda y Gobernación eran las secretarías con urgencia de renovación!

Señor presidente de verdad créame, “Prometer hasta meter y ya metido tenga lo prometido” no es una estrategia buena, repito no es buena.

malgobierno

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